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sábado, 18 de septiembre de 2010

EL ÚLTIMO PRESO DE SPANDAU

La Segunda Guerra Mundial ha sido uno de los episodios más lamentables de la historia de la humanidad, de eso no hay duda, pero también ha dejado un buen número de historias curiosas y misterios que, a día de hoy, siguen sin aclararse. Hoy quiero recordar una historia increíble, la protagonizada por Rudolf Hess, lugarteniente de Hitler y que, todavía sigue sorprendiendo por lo rocambolesca e intrigante que resulta.

El día 10 de mayo de 1.941, Hess tomó en solitario un avión de las Fuerzas Aéreas y despegó del aeropuerto privado Messerschmitt (Ausburgo). Cruzó el Canal de la Mancha en dirección a Gran Bretaña. A las 22:08. Su avión había sido detectado por los observadores escoceses que informaron al mando de la RAF de que un extraño avión había penetrado en el cielo británico por la costa de Northumberland. Una escuadrilla de la RAF, comandada por el duque de Hamilton salió en búsqueda del aparato. Pero no lo encontró.



Precisamente el objetivo de Hess era llegar, al palacio de Hamilton. Cuando sobrevolaba la propiedad, se lanzó en paracaídas, dejando que el avión se estrellase, el aterrizaje se desvió unos 19 kilómetros y, en la caída, Hess se torció un tobillo. La casualidad quiso que su llegada fuera presenciada por un campesino, David MacLean al que se presentó como un oficial de vuelo llamado Alfred Horn y le aseguró que iba desarmado. MacLean llevó a su casa al alemán y le vendó el tobillo.

Poco tiempo después llegó a la casa del granjero un coche de la Home Guard, cuerpo militar creado durante la Segunda Guerra Mundial por Churchill, para llevarse detenido a Hess a la localidad de Busby. Al día siguiente, Hess consiguió entrevistarse con Hamilton. Se presentó a él con su verdadero nombre y le explicó el motivo de su aventura nocturna. Traía una serie de propuestas para firmar la paz con Gran Bretaña que, supuestamente, había redactado él con Hitler:

- El Reich tendría las manos libres en el Centro y el Este de Europa.
- El Reich garantizaba al Imperio británico a condición que se le devolvieran sus antiguas colonias.
- Se firmaría un tratado de paz con Italia, “cuyas peticiones no serían excesivas”.
- Gran Bretaña evacuaría Irak y el negociador por parte británica no sería, en manera alguna, Winston Churchill.

La propuesta era, en resumen, muy sencilla: Alemania protegería al Imperio Británico si éste no se oponía a la expansión de Alemania en el continente. El duque de Hamilton no perdió un minuto y se puso en contacto con Winston Churchill. Le contó cómo había llegado Hess, las propuestas que traía consigo y su impresión personal de que estaba completamente loco.

Pero, ¿qué sucedía mientras tanto en Alemania? Ese domingo, 11 de mayo, uno de los ayudantes de Hess le entregó a Hitler una carta que le había dado Hess poco antes de despegar para que se la entregara al Führer en esa fecha. Me imagino que a Hitler casi le dio un ataque cuando leyó el contenido. Hess explicaba en la carta un plan de paz entre Alemania e Inglaterra, comentando que si no estaba de acuerdo podía hacer que se le declarara loco.

En el comunicado alemán que se emitió a las 8 de la noche se hace referencia a la carta de Hess y se decía que éste había demostrado "en su confusión, desgraciadamente, las huellas de un trastorno mental" lo que inspiraba temores de que hubiese sido "víctima de alucinaciones". Por su parte, Goebbels escribió en su diario:"El Führer está completamente deshecho"."Que espectaculo para el mundo: la persona que ocupa el segundo puesto después del Führer víctima de un trastorno mental"."Es razonable preguntarse como un idiota semejante podía ser el segundo al mando después del Führer".

Restos del avión de Rudolf Hess

Rudolf Hess, a partir de ese momento fue considerado un criminal de guerra, así que se le retuvo en una casa situada en los alrededores de Londres. Se estudiaron sus capacidades mentales y fue sometido a continuos interrogatorios, manteniéndole totalmente incomunicado con el exterior y sin recibir periódicos ni escuchar la radio. Una vez que acabó la guerra, en el juicio de Nuremberg fue condenado a cadena perpetua. El 18 de julio de 1947 es transportado a la prisión militar aliada de Spandau (Berlín).

En el mes de octubre fueron liberados Baldur von Schirach y Albert Speer, sus compañeros de celda, de tal modo que Hess quedó completamente sólo. El 17 de Agosto de 1987, a los 93 años de edad, murió en el Hospital Militar Inglés en Berlín, a consecuencia, según parece de las heridas que se produjo al intentar ahorcarse con un cable eléctrico. Pero para algunos autores, las causas de su muerte siguen sin estar claras, se habla de una neumonía, complicada por la artritis, de un suicidio, y hasta de un asesinato.
Estos son los hechos que se conocen oficialmente. Sin embargo, la figura del único preso de Spandau, alimentó en su tiempo, y de hecho lo sigue haciendo, todo tipo de rumores conspiratorios y leyendas urbanas; al final se ha convertido en uno de los muchos enigmas que rodean la historia de la Segunda Guerra Mundial.

Un escritor galés, Martin Allen, publicó un libro sobre este tema: "El enigma Hess". Es el resultado de una profunda investigación de la operación que urdieron los servicios secretos ingleses para engañar a Hitler y cuyo acto final fue la llegada de Hess a Escocia. Esta arriesgada conspiración contribuyó a hacer que Hitler creyera inminente la paz con Inglaterra y lanzara la invasión de la Unión Soviética que, finalmente, le haría perder la guerra. Allen otorga en esta supuesta trama a Hess el papel de conejillo de indias, sostiene que viajó a Escocia pensando que iba a firmar un acuerdo de paz con Gran Bretaña, pero Churchill se negó a firmar esas condiciones. Los alemanes se desentendieron del asunto y declararon a Hess "loco”, abandonándole a su suerte.

Los tres autores del libro "Double Standards. The Hess Cover Up", Lynn Picknett, Clive Prince y Stephen Prior, defienden una teoría tremendamente atractiva, según la cual Hess realmente voló a Gran Bretaña para negociar un acuerdo de paz pero, un año después de su llegada, habría muerto en un accidente aéreo en Gales, junto con el duque de Kent. Así que, el preso de Spandau, sería en realidad un doble que ocupó su lugar por encargo del servicio secreto británico. Ellos basan esta última idea en que en el cadáver del muerto en Spandau, habían desaparecido las cicatrices que Rudolf Hess tenía como consecuencia de su intervención en la Primera Guerra Mundial. También decían que el preso de Spandau bebía alcohol y comía carne, mientras que el verdadero Hess era antialcohólico y vegetariano, bueno, la gente cambia. Lo que no explican muy bien es cómo saben ellos que el cadáver no tenía cicatrices.

Siete meses después de la muerte de Hess, aparecieron testimonios bastante llamativos. Uno de ellos el de Abdallah Melaouhi, asistente médico de Rudolf Hess en Spandau desde el mes de agosto de 1982. El 28 de febrero de 1989 la BBC difundió una entrevista en la que Melaouhi confesó que nunca aceptó la tesis oficial del suicidio. Según sus propias palabras, el día de la muerte de Hess, su horario habitual de visita, que era a las 11:20, fue cambiado para hacer que llegase 40 minutos después de lo sucedido. Le llamó la atención el hecho de que la dependencia donde supuestamente se suicidó Hess fuese quemada a las 48 horas de producirse la muerte, eliminando las pruebas que hablaban de suicidio.

Un testimonio que dice más, es el informe del profesor el Dr. Wolfgang Spann, el experto médico empleado por la familia de Hess para realizar una segunda autopsia. El examen que Spann realizó del cuello de Hess no pudo corroborar la primera autopsia de J.M. Cameron, que hablaba de suicidio. Spann, según comprobó, defendió que Hess había muerto por estrangulación, no colgando.

En resumen, el caso Hess para mí presenta dos misterios: en primer lugar qué pasó realmente la noche del 10 de mayo de 1.941, nunca quedó claro del todo si realmente Hess actuó por su cuenta o lo hizo con la connivencia de Hitler, quien luego se desentendió. O tal vez fue todo una trama urdida por el gobierno británico. El segundo misterio es el encarcelamiento de Hess y su muerte. Si a alguien le interesaba que desapareciera, es absurdo esperar a que tuviera 93 años para asesinarlo. Pero, por otro lado, ¿qué objeto tenía conservar durante tantos años una cárcel con toda su infraestructura para solamente un preso?

Vista área de Spandau
De despedida, este último es un tema que se presta a la reflexión: los costes para mantener la prisión de Spandau, para un único preso, me imagino que serían cuantiosos. Rudolf Hess, se convertía indiscutiblemente en el reo más costoso del mundo. ¿Por qué este despropósito? Si se trataba de un encarcelamiento ejemplarizante, pienso yo, habría sido más lógico destinar una cárcel de semejantes dimensiones (podéis haceros una idea por la foto) a más presos, si no se quería que fueran nazis, por miedo a complots, presos comunes. ¿Por qué solamente se mantuvo en ese aislamiento a precio de oro a Hess? ¿Por qué los otros presos del ejército nazi no recibieron ese trato “especial”? Preguntas para las que no hay respuestas concretas, solamente hipótesis; yo ya tengo la mía… os animo a que, viendo todos los datos, penséis y desarrolléis la vuestra.

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